Peregrinar es mucho más que caminar

Si algo aprendí caminando de Zaragoza a Jerusalén en 2023 es que no por avanzar más rápido una llega antes al destino que persigue.

Peregrinar es mucho más que caminar, es…

despertar con el sol,

agradecer el nuevo amanecer,

salir al encuentro de lo inesperado,

explorar de puertas para afuera y para adentro,

avanzar con confianza y esperanza

en la escucha de cuerpo, alma y espíritu,

es darse cuenta de que la vida es aprendizaje por entero,

porque venimos del polvo y al polvo volveremos.


Comienza la cuaresma y yo comienzo una pausa con ella, mejor dicho, hoy asisto a mi primera lección de paciencia.

Caminar no es lo difícil, lo difícil es discernir entre dos opciones buenas para darse cuenta de aquella que más nos conviene aquí y ahora.

Después de más de 900 kilómetros recorridos y 12180 metros ascendidos en un mes, con dolor en un pie las últimas semanas, parar para sanar parece ser la que más conviene a mi cuerpo en este momento.

No creo, pues, que fuera el azar el que guiara mis pasos hacia la casa fundada por Eugenio de Mazenod. A Dios gracias por poner a Hipólito en mi camino para recordarme el discernimiento ignaciano en un momento tan decisivo.

Y al ángel que me ha guiado hasta donde estoy con su familia y un amigo osteópata a mi disposición.

Desconozco cómo se sentirá la mujer más afortunada del mundo, pero no lo amada que me siento yo.